En solo un minuto
23 de enero de 2022

A mis colegas del teatro. En especial a Argos teatro. A Carlos Celdrán, a Pancho García quien desde su rincón y sus muchos años de dominio de la escena también levantaba su cabeza y decía ¡Qué empiece ya!

Estoy parada en la pata del escenario esperando para entrar a escena. Siento el rumor que viene del público, acomodándose en las butacas.

Comienza la música; todos callan de golpe. Se hace un silencio denso en la sala, estoy -estamos- a solo un minuto. El espectador también sabe que la obra está a punto de comenzar, y se une al silencio.

Yo levanto la mirada y desde mi posición veo un pedazo del escenario, justo ahí donde la luz atraviesa la oscuridad y deja ver las partículas de polvo flotando, moviéndose lentamente en el aire. Las persigo con la mirada, respiro lentamente y siento que mi estómago palpita como si tuviera el corazón en el abdomen y no en mi pecho.

Me centro en la respiración; me ayuda a que nada me desconcentre y a controlar el nervio de la espera. En mi mente repaso una y otra vez el primer texto. No puedo dejar que el miedo me tienda la trampa de creer que no sé cómo dice mi primer bocadillo. Las manos me sudan y están frías, las froto tratando de darles calor.

Ya falta menos para entrar a escena. Parece que el tiempo no avanza. Los cinco sentidos puestos en escuchar todo lo que indique que ya es momento. La mirada fija hacia adelante. Mi cuerpo listo, los músculos tensos y calientes para salir a resistir una hora y media, o dos, de constantes movimientos y emociones.

Sigo con la mirada inamovible sobre escena, este minuto se me ha hecho eterno y no acaba de llegar la señal; mi señal para salir a escena. Entonces la mente me juega una mala pasada. Siento que debo ir al baño, pero ya no me da tiempo. Trato de relajarme y me digo que no es así, que no lo necesito porque, en efecto, he ido hace algunos instantes antes de este minuto final. ¡Que empiece ya! -pido-.

Volteo la mirada y veo de reojo a mis colegas que, como yo, también están en su lugar, esperando, en silencio y concentrados.

Ya no hacen bromas, sus rostros cambiaron. Eso hace que mi corazón lata más rápido. Es el momento donde siempre me pregunto ¿por qué me metí en esto? Respiro y vuelvo a mirar hacia delante, mis manos tocan mi ropa, eso me da tranquilidad.

La música sigue su curso, ya se acerca a la nota que marca mi turno para salir y entregarme totalmente. Un estallido de adrenalina me sacude completamente. Finalmente escucho el acorde, miro al frente, me digo con toda seguridad ¨Vamos¨.

Este minuto se repite en cada función. No importa cuántos años he estado haciendo teatro, esa sensación siempre está ahí.

Una y mil veces me he preguntado ¿Cuándo dejaré de sentir ese miedo antes de salir a escena?, pero sé que no va a suceder y me tranquiliza. Les confieso que me aterra mucho más el pensar en que me abandone. Porque ese miedo, ese vértigo, esas sensaciones son un disparo de energía y son también una de las causas por las que siempre vuelvo al teatro, porque para mí el teatro es vida.

*Foto: Fernando Pendas

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9 Comentarios

  1. Brenda

    Ese miedo se quitará cuando ya no estés en escena.. que espero que sea en muchos años. Gracias por tanto arte.

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  2. Elva Chirino Martínez

    Bello tú artículo, todo lo que haces lo conviertes en oro ,el día que dejes de sentirte nerviosa y no te palpite el corazón ❣️ entonces dejaras de ser Yuliet Cruz , Felicidades 💞🙏

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    • Mireya

      Excelente reflexión sobre la magia del teatro. En Chile, llevo años llevando a mis alumnos a ver teatro, no es lo mismo un alumno que ha visto teatro de otro que no. En mí el teatro me revitaliza, me pone alas, me libera en la risa o en la emoción. Aplaudo al actor, a la actriz, al dramaturgo, al director, a todos los que trabajan en el riguroso arte escénico. No es menor memorizar un libreto para encarnar un personaje y más aún transmitir las emociones y sentimientos que le dan vida, no, no es menor. Aplaudo el teatro porque es donde radica el verdadero arte.

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  3. Ivonne

    Definitivamente naciste para eso y espero, mejor dicho esperamos tu público que no te alejes de la escena, con el cambio de residencia, siempre esperaremos nuevas y buenas tuyas.

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    • Yadira Solano

      Es la adrenalina del amor al oficio. Eres un artista encantadora.

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  4. Yanelis

    Muy buen escrito, me encanta, eres arte por cada poro de tu piel, solo te deseo bendiciones y a toda la familia son arte pero sin humildad y amor y eso es maravilloso 🙏🏻❤️

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  5. Esther Roble Mompié

    Hola buenas tardes, saludos desde la Habana y bendiciones para toda la familia, desde hace unos meses no podía ver ninguna de tus publicaciones de éste tipo, la razón no la sé pues siempre cuando estabas aquí solía leer todo lo que publicabas en tu blogs. Me encanta tu narrativa, eres genial escribiendo haces con cada letra que uno logré sentir lo que sientes, deberías dedicarte a escribir,te auguro grandes exitos en ello. Bendiciones miles 🙏 para tí y toda tu bella familia y gracias por compartir, danos más.

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    • Nellys

      Yuliet, me gustó mucho la forma en la que describes, las sensaciones por las cuales pasan los actores. Déjame decirte que llegar a sentir lo que describías. Una forma breve y profunda de trasmitir por la que pasan los artistas, a veces no tenemos lo que hay detrás del telón. Un esfuerzo y tensión imaginable. Me encantó. Gracias. Además muy bonito este perfil. Mucha delicadeza, amor y pasión. 👏👏👏👏

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  6. Yolanda

    Eres multifacética, lo interesante es que todo lo que haces, lo haces muy bien y te queda espectacular, tu magia es única, no te podrán igualar, tu amor es puro.
    Saludos y bendiciones a ti y esa hermosa familia.

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